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Consigue tus objetivos… ¡Esta vez sí!

* Traducción del artículo publicado en el periódico local de Terrassa “La Torre” en su edición de enero de 2015. Clicar en el enlace para ver el original.Articulo LaTorre

 Estrenamos nuevo año. Por delante tenemos 365 días para conseguir los  propósitos, objetivosmetes o metas, que nos hicimos al finalizar diciembre. A pocos días del estreno parece que el año dará de sí lo suficiente como para dejarnos conseguir aquello que deseamos. Pensamos que de alguna manera nuestros proyectos se materializaran en algún momento del año como por arte de magia. El caso es que no somos pocos los que nos hemos encontrado, un año sí y el otro también, en la misma situación: han volado los 365 días del nuevo año y  ¡no hemos conseguido aquello que nos propusimos! Y entonces no nos sentimos especialmente bien con nosotros mismos; otra vez la sensación de que no somos lo bastante firmes y eficaces con lo que nos prometemos. Pues bien, podemos poner remedio a esta situación si tenemos en cuenta ciertas cuestiones:

 Lo primero que hemos de hacer al plantearnos un nuevo objetivo es hacernos una simple pregunta: ¿Realmente es lo quiero? Y es que quién más o quien menos se ha encontrado haciendo o queriendo algo que no fruto de su propio deseo o necesidad, sino que lo hacíamos para gustar a otro o porque hemos pensado que aquello era lo que se esperaba de nosotros. Para conseguir un objetivo es muy importante el nivel de motivación que nos despierta, si no es nada que nos ilusione lo más probable es que acabemos por dejarlo a medias.

 Una vez tenemos claro qué es lo que queremos hacer tenemos que valorar si es el momento oportuno para llevarlo a cabo. A menudo tenemos muchas ganas de empezar pero las condiciones del momento no son las más propicias. Por ejemplo; me propongo dejar de fumar a 1 de enero y hasta de aquí 15 días no me dan la confirmación de mi continuidad a la empresa hecho que me hace estar más nervioso/a de lo  habitual. En esta situación merece la pena dejar nuestra intención de abandonar el tabaco para cuando ya tengamos unas expectativas claras, lejos de incertidumbres.

 Ahora que tenemos la motivación suficiente, y sabemos que es el momento adecuado, vamos a por otros aspectos que son de capital importancia:

A – especifica y concreta aquello que quieres conseguir. No sirve formular un objetivo de forma generalizada y ambigua del tipo “Quiero ir al gimnasio”, aquí hay que mojarse y acordar donde, que, cuando, y cuánto. Por lo tanto, haremos operativo nuestro deseo con una formulación concreta, como por ejemplo: “iré al gimnasio “X” los lunes, miércoles y viernes de 18 a 19 h. a hacer “Spinning”.

 B- ¡¡Se nos olvida que no hemos hecho Spinning en la vida!! Así que empezar a hacer 1 hora 3 veces por semana puede ser un poco duro al principio. Estará bien ser realistas, puesto que si empezamos muy fuertes probablemente nos cansaremos  demasiado, nos pueden salir agujetas, o mucho peor una lesión ¡y que entonces abandonemos! Este detalle nos tiene que ayudar a ajustar nuestras expectativas iniciales por unas expectativas reales y alcanzables decidiendo finalmente que será mejor empezar por 15 minutos la primera semana, e ir aumentando el tiempo de ejercicio según nos vayamos  sintiendo cómodos con él.

 C – Sobre todo, ¡¡es muy importante poner una fecha para haber cumplido tu objetivo final!! (Convertirte en “Spinnig-man/woman” o cualquier otra cosa que hayas querido). Así, por ejemplo, podemos proponernos estar pedaleando 1 hora 3 veces por semana en un plazo de 2 meses, pero el más indicado será dividir este objetivo final en otros “sub-objetivos” más pequeños: en 3 semanas estaré pedaleando 20 minutos, en 5 semanas 30 minutos, en 6 semanas 45 minutos y en 8 habré conseguido llegar a la “meta” de 60 minutos pedaleando. ¡¿Verdad que progresar de menos a más nos hace ver que “no es el León tan fiero como lo pintan”?!

 Hasta aquí el “ABC” del establecimiento de objetivos o metas personales. Con esto ya tenemos lo necesario para empezar a dar cuerpo a los deseos que nos formulamos “la noche de los buenos propósitos” –también conocida como 31 de diciembre -. No obstante no está de más tener en cuenta ciertas pautas que nos ayudarán con  nuestro proyecto:

 ¡Hablamos de incentivos! No esperes a conseguir llegar a tus objetivos para premiarte o estar muy orgulloso de ti mismo. ¿Recuerdas que lo fraccionamos en “sub-objetivos”? Pues bien, cada vez que consigas uno prémiate, haz un “porque yo lo valgo” que decía aquel anuncio ¡tu esfuerzo te ha costado! Aprovecha para saborear los resultados que vas obteniendo.¡¡ Tu motivación ganará puntos y tu entusiasmo se verá fortalecido!!

 Piensa que ser constante y comprometido no tiene que estar reñido con mostrarnos flexibles. Si mientras estás ejecutando tu plan te surge algún imprevisto no sufras. Adáptate a la circunstancia y una vez lo hayas salvado sigue adelante. Con esto quiero decir que nadie sabe cuándo lo asaltará la gripe, tendrá que echar una mano a un familiar, o le pedirán que haga horas extras al trabajo. Los imprevistos es lo que tienen; ¡no avisan! pero ante esto lo que podemos hacer es adaptarnos a la circunstancia teniendo muy presente que a la que se resuelva retomaremos el proyecto donde lo dejamos. Si nos encontramos en este caso “aparcamos” por unos días nuestro propósito pero ¡¡no lo olvidamos!! Por eso os recomiendo contruiros un “Pepito Grillo” casero que nos haga de voz de la conciencia. ¿Cómo? engancharemos una foto, un dibujo o una frase que se identifique con lo que intentamos conseguir y lo colocaremos en algún lugar muy visible; el espejo, la puerta del armario, la nevera…¡¡así tendremos muy presente que aquello nos espera!!

 Por último, haremos saber a nuestros amigos, familiares y conocidos el objetivo que nos hemos marcado. Y es que una vez hemos compartido con alguien cuáles son nuestras intenciones es más difíciles desdecirnos de ellas. ¿A quien le gusta quedar como una persona de poca palabra, voluntad, o destreza? A muy pocos, por no decir a nadie, por eso a menudo las novedades no se hacen públicas hasta que no se materializan, porque si hubiera cualquier abandono por el camino nadie lo sabría y no quedaríamos en evidencia. Pues sabiendo esto, y dándole la vuelta en positivo a la vergüenza y orgullo propio, esparciremos a los cuatro vientos lo que nos hemos propuesto. Así arreciaremos nuestro compromiso y de paso podemos ganar el apoyo de los demás.

 No os deseo buena suerte con lo que os proponéis porque no dependéis de ella, sino de vosotros mismos. ¡¡Adelante con ánimos, entusiasmo, planificación, flexibilidad y compromiso!!

 Autora: Cristina Gómez y Lozano, Psicóloga y Psicoterapeuta en PsicoBenestar.

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